Que la crisis energética no ponga en peligro la seguridad alimentaria.

Seamos francos, a todos nos está afectando el aumento de los costes de la energía. Todos estamos tratando de recortar en el gasto de la energía y las industrias alimentarias y los negocios no están exentos. Más allá de las medidas obligatorias que entraron en vigor en agosto y que se publicaron en el Real Decreto-ley 14/2022, de 1 de agosto, de medidas de sostenibilidad económica en el ámbito del transporte, en materia de becas y ayudas al estudio, así como de medidas de ahorro, eficiencia energética y de reducción de la dependencia energética del gas natural, que regulaba diferentes temas como puertas, temperatura del aire acondicionado, etc., existe una creciente preocupación en todos los sectores por la factura de la luz, el gas o los combustibles. Vamos a ver por qué crisis energética y seguridad alimentaria van preocupantemente ligadas.

La autoridad británica para la seguridad alimentaria, Food Standards Agency (FSA), publicaba un interesante informe obtenido a través de encuestas. La principal conclusión es preocupante: se ha descubierto que algunas personas están asumiendo riesgos de inocuidad de los alimentos debido a las presiones económicas y al aumento de los costes de la energía.

Ya os hablamos este año, en una entrada publicada en verano del impacto de la inflación en nuestros bolsillos y cómo ello no debía poner en riesgo la seguridad alimentaria. Pues bien, como dice mi madre: si antes lo digo, antes sucede (qué sabias son las madres).

Resultados del Consumer Insights Trackers de septiembre de 2022.

El estudio publicado por la FSA es preocupante y contundente. Primero vamos a relatar los principales problemas de acceso a alimentación que tienen los británicos para luego hablar de crisis energética y seguridad alimentaria. El tema es para echarse a temblar, máxime si tenemos en cuenta que hablamos de Reino Unido (un Estado del primer mundo) y que hay datos que aún son más preocupantes:

  • El 17% de los participantes informaron que habían utilizado un banco de alimentos o una organización benéfica de alimentos en el último mes. Esto no es significativamente diferente al mes anterior (17 %, agosto de 2022), pero es significativamente más alto que el año anterior (10 %, septiembre de 2021) y significativamente más alto que cuando comenzó el seguimiento en abril de 2020 (8 %).
  • El 30% de los participantes informaron que se saltaron una comida o redujeron el tamaño de sus comidas porque no tenían suficiente dinero para comprar alimentos en el último mes. Esto no es significativamente diferente al mes anterior (29 %, agosto de 2022), sin embargo, es significativamente más alto que el año anterior (septiembre de 2021, 21 %) y es significativamente más alto que cuando comenzó el seguimiento en abril de 2020 (18 %).
  • El 40% de los participantes informaron sentirse preocupados por poder pagar los alimentos en el próximo mes. Esto es significativamente más alto que el mes anterior (36 %, agosto de 2022) y significativamente más alto que el año anterior (25 %, septiembre de 2021). Esto también es significativamente más alto que cuando comenzó el seguimiento en abril de 2020 (28%).
  • El 85% de los participantes informaron sentirse preocupados por los precios de los alimentos. Esto está en línea con el mes anterior (85%, agosto de 2022). Ha habido un aumento significativo en la preocupación de los consumidores por los precios de los alimentos desde noviembre de 2021 cuando comenzó el seguimiento de esta pregunta (71 %).
  • El 76 % de los participantes informó que sus compras se habían “encarecido” la semana pasada. Esto no es significativamente diferente al mes anterior (76 %, agosto de 2022), pero es significativamente más alto que cuando comenzó el seguimiento en septiembre de 2021 (49 %).
Texto que trata de una encuesta realizada en el Reino Unido con datos preocupantes sobre crisis energética y seguridad alimentaria.

Como parte de una nueva pregunta para septiembre de 2022, se preguntó a los participantes si alguno de los siguientes puntos les aplicaba, al menos una vez, en el último mes:

  • El 25% de los participantes informaron que habían comido alimentos fríos porque no podían permitirse cocinar alimentos calientes.
  • El 28% de los participantes informaron que no podían pagar sus compras de alimentos esenciales.
  • El 32% de los participantes informaron que habían comido alimentos después de su fecha de caducidad porque no podían permitirse comprar más alimentos.
  • El 33% de los participantes informaron que no podían permitirse el lujo de llevar una dieta sana y equilibrada.

Datos de la encuesta en lo relativo a crisis energética y seguridad alimentaria.

 Aquí van los principales resultados del Consumer Insights Tracker de septiembre de 2022 en lo que a inocuidad alimentaria respecta. Como parte de una nueva pregunta para septiembre de 2022, se preguntó a los participantes sobre sus hábitos y comportamientos relacionados con la seguridad alimentaria que llevaron a cabo (al menos una vez) en el mes previo a la encuesta para reducir las facturas de energía y ahorrar dinero. Creo que vais a alucinar tanto como yo con esta encuesta con los datos de crisis energética y seguridad alimentaria:

  • El 18 % de los participantes apagó un frigorífico y/o congelador que contenía alimentos. Temporalmente, se entiende.
  • El 27% de los participantes cambió la configuración de su refrigerador y/o congelador para que los alimentos se mantengan a una temperatura más elevada.
  • El 28 % de los participantes bajó la temperatura de cocción de los alimentos.
  • El 29 % de los participantes redujo el tiempo de cocción de los alimentos.
  • El 59 % de los participantes utilizó métodos de cocción más económicos (p. ej., usar un microondas, una freidora o una olla de cocción lenta) en lugar de un horno para calentar o cocinar alimentos

Los resultados, como podéis ver, son muy preocupantes. Ya que las consecuencias pueden acabar por afectar a la salud de los consumidores. Es como no morir por la factura de la luz, pero morir por consumir un alimento en mal estado. Demencial.

La encuesta de seguimiento de Consumer Insights se realiza online a través de i:Omnibus (proporcionada por Ipsos UK) con una muestra representativa de aproximadamente 2000 adultos, de entre 16 y 75 años, que viven en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.

Decálogo para consumidores y empresas que quieran ahorrar energía sin poner en riesgo la salud de sus clientes o familiares.

A raíz de estos resultados, la FSA también propone una serie de pasos para que los consumidores puedan lograr que los alimentos duren más pero también para que se mantengan en perfecto estado durante su vida útil:

  1. Mantén tu refrigerador encendido para ayudarlo a mantenerse bien y hacer que la comida dure más. Ten en cuenta, además, que muchas veces alcanzar la temperatura deseada también supone un consumo excesivo de energía, para aquellos que se dedican (erróneamente) a apagar y encender su frigorífico esperando ahorrar en luz.
  2. Utiliza tu refrigerador a la temperatura correcta (5º C o menos), ya que ayuda a prevenir la intoxicación alimentaria. Si los alimentos no se enfrían adecuadamente, podrían estropearse más rápido y no ser seguros para comer. Sigue a pies juntillas las instrucciones de conservación de los alimentos y las especificaciones técnicas del dispositivo de enfriamiento.
  3. Vida útil: Una fecha de caducidad en los alimentos es crucial para su seguridad. Esta es la fecha más importante para recordar. Puedes comer alimentos hasta el día marcado en la fecha de caducidad, pero no después. También puedes congelar alimentos con una fecha de caducidad hasta el final de la fecha que figura en la etiqueta.

La fecha de consumo preferente afecta a la calidad. La comida puede ser segura para comer después de esta fecha, pero puede que no esté en su mejor momento.

Para estos dos puntos recuerda nuestra entrada sobre las diferencias entre la fecha de consumo preferente y la fecha de caducidad y la herramienta de la EFSA.

  1. Además de respetar la fecha de caducidad o tener en cuenta la fecha de consumo preferente, sé muy cuidadoso con respetar las instrucciones de conservación de los alimentos.
  2. Configura tu congelador a -18°C. Esta temperatura retrasa las reacciones químicas dentro de los alimentos y pone a las bacterias “en pausa”, lo que nos permite conservar los alimentos por más tiempo.
  3. El empleo de termómetros durante el cocinado o procesado de alimentos es fundamental. Hablamos ya hace años de ello, en diciembre de 2015, pero no está de más recordar esta entrada de nuestro blog, porque el empleo de termómetros para llegar a la temperatura de cocción adecuada ha demostrado salvar vidas.
  4. Sigue las instrucciones de preparación de los alimentos precocinados. Si cocinas una pizza, unas croquetas precocinadas o calientas cualquier plato preparado que hayas comprado en una tienda de alimentación, si eres particular, o a un distribuidor para tu restaurante, recuerda: hay que seguir las instrucciones de preparación. No valen atajos porque te juegas tu salud o la de tu clientela.
  5. Apagar el calentador tampoco es una alternativa. Todo establecimiento alimentario debe contar con agua caliente para la correcta limpieza y desinfección. Ahorrar energía apagando el calentador cuando estás trabajando supone no contar con agua caliente, lo cual puede suponer problemas durante el proceso de limpieza y desinfección de útiles, herramientas, superficies o vajillas y cuberterías. Los microorganismos van a ser felices, pero tus comensales pueden sufrir una enfermedad de transmisión alimentaria.
  6. Tampoco juegues con el lavado. Y es que los lavavajillas, o el lavado a mano de utensilios, platos, vasos o cubiertos, consumen luz y agua. Ni qué decir tiene que ahorrar por este lado te puede salir caro si provocas una intoxicación alimentaria.
  7. Si trabajas en una cocina o en la industria alimentaria, si te dedicas a cocinar o a preparar alimentos que van a ser consumidos directamente y te preocupa mantener a salvo a tus comensales, quizás deberías plantearte invertir en Formación. Tenemos para ti el curso de Procesado seguro de alimentos, que es un curso en el que vas a tener todas las claves mencionadas y muchas más perfectamente explicadas para no poner en riesgo a nadie, ni siquiera a ti mismo.

Cabe esperar, para finalizar, que la situación mejore o, al menos, que no empeore. En nuestro entorno no tenemos cifras tan detalladas como la de esta encuesta, pero la situación puede ser muy similar en lo que respecta a crisis energética y seguridad alimentaria.

Mientras tanto, recuerda que os podemos ayudar a trabajar seguros y trabajar mejor, bien sea con formación, bien sea con asesoramiento de cualquier tipo en materia de seguridad alimentaria.

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